The Desert Dungeon Quest - Wiki - Puria Online
The Desert Dungeon Quest
En Puria la Desert Dungeon Quest ya no necesita cuatro jugadores: puedes hacerla solo.
Qué cambió
En el Tibia original esta quest exige cuatro jugadores, uno de cada vocación. En Puria se puede hacer solo, con cualquier vocación, o en grupo de 2, 3 o 4 amigos.
Cada jugador solo necesita la ofrenda de su propia vocación, en el altar de esa vocación:
- Sorcerer: Spellbook
- Druid: Red Apple
- Paladin: Crossbow
- Knight: Sword
Cómo hacerla
- La entrada es una escalera en el Jakundaf Desert. Recorre la dungeon hasta la sala de los altares.
- Pon la ofrenda de tu vocación en su altar (los coal basins). Un knight solo necesita una sword; un knight y un druid necesitan una sword y una red apple. Dos jugadores de la misma vocación necesitan dos ofrendas en el mismo altar.
- Tira de la palanca. La baldosa que está justo al lado es el lugar más cómodo.
Todos los que estén sobre una de las cuatro baldosas son teletransportados a la sala del tesoro, y también quien tiró de la palanca. Cada jugador consume una ofrenda de su propia vocación.
Recompensas
En la sala del tesoro hay dos cofres, y cada personaje puede abrir los dos, una vez:
- 100 platinum coins
- Una green bag con blessed ankh, magic light wand, ring of healing y protection amulet
La escalera de la sala del tesoro te lleva de vuelta afuera.
Consejo¿Vas en grupo? Todos los que estén sobre las baldosas entran juntos, y cada personaje recibe sus propias recompensas. Cada uno lleva la ofrenda de su propia vocación.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer la Desert Quest solo?
Sí. En Puria solo necesitas la ofrenda de tu vocación en su altar: spellbook (sorcerer), red apple (druid), crossbow (paladin) o sword (knight).
¿Cuál es la recompensa de la Desert Dungeon Quest?
100 platinum coins y una green bag con blessed ankh, magic light wand, ring of healing y protection amulet. Cada personaje puede abrir los dos cofres una vez.
¿Necesito un jugador de cada vocación?
No. Ese requisito se eliminó en Puria. Cada jugador lleva solo la ofrenda de su propia vocación.